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"Los abuelitos" ...

Cuando hablamos de abuelo o abuela nos referimos al padre o madre del padre o de la madre de una persona. También es la forma en que los nietos nos dirigimos hacia los padres de nuestros padres “abuelo” o “abuela”. Por otra parte, también es utilizada la acepción cuando nos referimos a nuestros antepasados, los abuelos de la familia, los ancestros. La RAE también coloca en el diccionario que es una acepción para referirse a una persona anciana, es decir una persona de edad avanzada que está en el último periodo de su ciclo vital. Sin embargo, ya hace bastantes años, los profesionales que trabajamos en gerontología no usamos la palabra anciano, sino que “persona mayor”, “adulto mayor” o “persona grande”. Como he comentado anteriormente la palabra viejo no se usa porque lamentablemente tiene una connotación negativa culturalmente, lo que no debería ser, pero lo es. No obstante, es muy común escuchar o ver en los medios de comunicación, especialmente en televisión y actualmente en redes sociales de los periódicos, que los periodistas llaman a las personas mayores “abuelitos”. ¡No hay cosa que me saque más de mis casillas! Muchas personas se preguntarán qué tiene de malo, más siendo que la RAE afirma que abuelo sería sinónimo de anciano. Bueno quiero aclarar aquí por qué no es correcto para mí y ojo esta es mi visión, yo no tengo la verdad… En primer lugar no todos los mayores son abuelos, es decir tienen nietos, hay mayores que no tuvieron hijos o que sus hijos no han tenido hijos, entonces me parece que generalizar el término para todos los mayores es como si a las mujeres nos llamarán a todas mamás, siendo que no todas tenemos o tendremos hijos. Y es que esto a algunas personas les puede molestar, ya que no se sienten parte de ese grupo o identificados con el concepto, pues tiene directa relación con cada historia de vida, la que obviamente es singular. Es más, hay abuelos que no son personas mayores, mi madre se muere si le dicen abuelita cuando ella tiene menos de 60 años y es muy joven, guapa y activa. En segundo lugar es aún peor cuando ya no es abuelo el término utilizado, sino “abuelitos” que sería algo así como decir los “viejitos” u otro dicho que he escuchado también: “los tatitas”. El problema es que esta forma de llamar al colectivo de mayores, o peor aún, cuando se utiliza para tratar a un individuo en particular, genera que la población siga viendo a los mayores como un grupo dependiente, necesitado, vulnerable que requiere de nuestra asistencia y compasión, que no tienen nada que aportar, etc., es una forma asistencialista de tratar a los mayores, en vez de potenciar a este colectivo desde la promoción de sus derechos, su autonomía y dignidad. Por otra parte, yo he preguntado en varias ocasiones a personas mayores que conozco qué piensan de que se les llame “abuelitos” y ellos responden que esto está lejos de como ellos se sienten, de hecho la mayoría no se siente viejo ni anciano. Claro es que el “abuelito” es como una imagen estereotipada de lo que es ser mayor, es el anciano con su bastón sentado dando migas a las palomas, mientras que los mayores de hoy en día difieren mucho de eso. Los mayores de hoy son un grupo de la población que abarca un segmento muy heterogéneo, tenemos una gama de edad que va desde los 60 años (en Chile se considera adulto mayor desde los 60 años en adelante) hasta los centenarios. Y es que no podemos situar a todo este colectivo en un mismo grupo con las mismas características. Los adultos mayores entre 60 y 75 años en general están muy activos y vigentes, son autovalentes, algunos aún están insertos en el mercado laboral, los que ya están pensionados realizan múltiples actividades, desde cuidado de nietos cuando los tienen, hasta viajes, paseos, cursos, voluntariado, entre otros. Encontramos también en este grupo líderes de agrupaciones de mayores como Uniones Comunales de Adulto Mayor, Clubes, entre otros, también hay muchos políticos, autoridades eclesiásticas, en fin. Imagínense que una persona mayor líder de una junta vecinal o de un partido político se va a identificar con que en la calle le digan “buenos días abuelito”… por favor!! Y es que ni mis propios abuelos quieren que los llamen así, siendo que están ya mayores de 80 años, mi abuela me dice “que se han imaginado de decirme abuela a mí, yo no soy su abuela” es más, ella es voluntaria de una residencia de adultas mayores y se siente muy vital al lado de las señoras a las que ahí ayuda. Por otra parte, tenemos al grupo de los mayores de 80 años, donde es sabido desde la geriatría que los adultos mayores presentan un mayor grado de fragilidad y posibilidad de quedar en situación de dependencia, adultos mayores que requerirán apoyo de un tercero para realizar las actividades básicas de la vida diaria, pero en la mayoría de los casos es una dependencia leve a moderada, salvo que estén presentando alguna patología importante que los haga dependientes totales. Así y todo ¿Quién soy yo para llamar abuelita a una desconocida a quien deba atender? si a cualquier persona de menor edad a quien me enfrente le llamaré señor o señora, ¿Por qué si tiene más edad o más canas eso me da derecho a llamarle abuelito/a? Yo espero cuando vaya a la clínica a tener a mi hijo/a que no me llamen “mamita” y me digan señora o me llamen por mi nombre que sería lo más adecuado a lo que aspiramos en una atención centrada en la persona, porque eso somos personas, individuos cada uno con una historia. Bien finalmente tenemos ahora un nuevo grupo que crece, el de los centenarios, tal vez mucho más cercanos a ser nuestros ancestros, los que llamaban antes “los abuelos de la tribu”, podría ser que se acerque más al concepto de la RAE que hace referencia al anciano. Así y todo el problema es que cuando se usa la palabra abuelo en general en los medios de comunicación no están haciendo referencia a los abuelos como estos sabios de la tribu a quien respetamos y veneramos, sino vuelta a la mirada asistencial “ayudemos a los abuelos de la Fundación XX”, apelando a la caridad para apoyar a quienes son mayores, pero no teniendo en cuenta un enfoque de derechos…“Estafadora de abuelitos cae un su propia trampa” …Muy bien que denuncien, pero digamos estafadora de personas mayores mejor… He visto lamentablemente el afiche promocional de una campaña de una Fundación sin fines de lucro que acoge a mayores en establecimientos de larga estadía que para justamente convocar el apoyo de la gente han usado un patético eslogan: “Los abuelos abandonados no dan risa dan pena” esto junto a la foto de una persona mayor con una nariz de payaso. Me pregunto cómo gerontóloga ¿Puedo quedarme callada frente a esto? ¿Qué piensan los mayores como colectivo al ver una imagen de este estilo? Hace poco en una clase que dicté a líderes regionales de agrupaciones de mayores les contaba que he iniciado mi propia campaña y que cada vez que veo en prensa, sobre todo en redes sociales que llaman a los mayores abuelitos, yo les pongo un comentario pidiendo que cambien el vocabulario y puntualmente les conté el caso en que en el Facebook del Ministerio del Trabajo y Previsión social había un post de una noticia que decía “Presidenta Bachelet visita a abuelitos del nuevo Centro de Día xxx…” entonces yo les dije que cómo era posible un Ministerio hablara de “abuelitos” mientras otro Ministerio que es el de Desarrollo Social, a través del Servicio Nacional del Adulto Mayor SENAMA, luchaba día a día para promover un enfoque de derecho, trato respetuoso y no asistencialista con nuestros mayores. Mágicamente a los 2 minutos es post había cambiado, aunque no me respondieron el comentario. Entonces al terminar el relato los asistentes al curso ¿Saben que hicieron? Me aplaudieron de pie y yo no esperaba eso, pero me emocioné, me felicitaron porque alguien sacaba la voz por ellos, por romper con los estereotipos, mitos, imágenes culturales obsoletas que tenemos en la sociedad sobre los mayores. Es cosa de ver los carteles de asiento reservado para mayores, ¿Cuál es la imagen utilizada? Un señor encorvado con un bastón. Entonces esto que me dijeron los estudiantes mayores de Rancagua solo me alentó a seguir mi campaña, tanto por twitter, como por Facebook. Y hasta me insultaron el otro día, porque cuando fue el terremoto en un medio de prensa decía que evacuaron a los “abuelitos” en un sector determinado, y yo les dije que por qué no decían mejor “evacuaron a las personas mayores”, una mujer me posteó “eres una tonta, abuelito es una palabra hermosa” … Y claro lo es, ser abuelo o abuela debe ser algo hermoso para quien tiene nietos, una buena relación familiar y son queridos por éstos, sin duda si le pregunto a mi tata (si, yo a mi abuelo con su consentimiento le digo tata, desde que tengo uso de razón) si es o ha sido hermoso para él ser abuelo y bisabuelo ahora, me va a decir que sí, obvio, es como que una madre no encuentre hermoso o milagroso la posibilidad de engendrar y dar a luz a un nuevo ser. Pero yo nunca dije que la abuelidad no sea linda, ni que la palabra sea fea, solo que creo que hay que saber cuándo utilizarla y cuando no ha lugar. Bueno la verdad que me llamen tonta me da un poco lo mismo, porque realmente yo no creo ser la tonta sino la gente la ignorante muchas veces en estas materias y tampoco es su culpa, es un tema cultural, es algo complejo. Probablemente muchos no estarán de acuerdo con lo que planteo, está bien, es la libertad de pensamiento de cada cual, pero al menos yo como profesional dedicada al trabajo con mayores hace ya 12 años no puedo pensar de otra manera y creo que los medios de comunicación deben ayudar a educar y a cambiar la visión estereotipada que en la sociedad prima sobre la vejez. E insisto, la palabra abuelo/a es bella sobre todo cuando estamos hablando de la familia y yo doy gracias a Dios porque me dio la opción de conocer a mi abuela paterna que vivió hasta los 95 años y compartir con ella como ha cambiado Chile y el mundo de un siglo a otro, también de conocer a mi bisabuela materna quien vivió hasta que tuve 16 años y hoy día tener aún vivos a mis abuelos maternos de más de 80 años quienes se casaron por la Iglesia en septiembre pasado y tuve el privilegio de ser invitada y presenciar su matrimonio, ¿Qué más regalo de la vida que ese? Y como he tenido ese privilegio de compartir con mis abuelos y se lo valiosos que son los mayores es que lucho porque los mayores de mañana tengan mejores condiciones de vida, pensiones dignas, acceso a la salud de calidad, servicios sociosanitarios de apoyo en enfermedad y dependencia y sobre todo un trato digno, respetuoso e inclusivo por parte de la sociedad.

Comentarios

  1. Bea, que buen comentario, al principio lo partí de curioso, sin la confianza de que terminaría leyéndolo completo. Te felicito por tu trabajo y dedicación. Me sacaste una sonrisa del recuerdo de mis abuelos y un pensamiento lindo de estar a mitad de camino, siendo padre. Un gran abrazo. Darío Gárate

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  2. Darío tantos años! nunca pensé que serías lector de mi blog :-) me alegra. Un gran abrazo! Bea

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