Para finalizar el Curso que tomé sobre Políticas Públicas de Cuidado de Ilpes Cepal, debí realizar una definición propia de cuidado que he querido compartir y que sirve de base para la reflexión sobre desde donde nos paramos los profesionales a trabajar en materia de servicios y de formación en cuidados de los mayores o de la población en general que requiere de cuidados.
Existen múltiples definiciones de cuidado. Una definición vista en el curso de Políticas Públicas de Cuidado es que el cuidado refiere a los bienes y servicios, actividades que permiten a las personas alimentarse, educarse, estar sanas y vivir en un hábitat propicio. Abarca, por tanto, al cuidado material que implica un trabajo, al cuidado económico que involucra un costo y al cuidado psicológico que entraña un vínculo afectivo” (Batthyány, 2004), esta definición se enfoca más bien a los bienes y servicios que se producen en el espacio social y en el mercado para satisfacer las necesidades de los individuos,además de contemplar el costo de cuidar. Otra definición vista en las bibliografías del curso, hace referencia al cuidado “como una actividad
específica que incluye todo lo que hacemos para mantener, continuar y reparar
nuestro mundo, de manera que podamos vivir en él tan bien como sea posible. Ese
mundo incluye nuestros cuerpos, nuestro ser y nuestro ambiente, todo lo que
buscamos para entretejer una compleja red de sostenimiento de la vida” (Fisher
y Tronto 1990) esta definición se enfoca más al aspecto personal, en cómo los
individuos se cuidan a sí mismos. Como profesional que trabaja con cuidadoras de
mayores propongo una definición de cuidado que involucra los aspectos antes señalados
y hace una distinción con la definición común de cuidado y el cuidado de personas dependientes. Si buscamos en un diccionario qué es cuidado, dice que es el acto de cuidar, el que implica ayudar a la otra persona, tratar de incrementar su bienestar y evitar que sufra algún perjuicio; es decir, estaríamos hablando de una persona que asiste a otra, por lo tanto, hay dos sujetos implicados: quien cuida y quien es cuidado. Sin embargo, también está la opción de cuidarse a sí mismo, ósea de autocuidado, el cual es muy importante para todas las personas. Entonces, si bien en ambos casos es correcta la definición, para efectos de un análisis y aplicación desde
el trabajo con mujeres que cuidan a personas dependientes sobre qué es cuidado,
mi definición es la siguiente: “Cuando hablamos de cuidado nos referimos a
servicios de atención y apoyo permanente en las actividades de la vida diaria
necesarias para la subsistencia, que presta una persona a otra persona que se
encuentra en situación de dependencia, discapacidad o enfermedad, proporcionando
ayuda, bienestar y el resguardo de todo daño y que implica mantener una buena
calidad de vida en las diversas áreas que abarcan el ser humano, esto en el
contexto de la familia o de una institución. Implica un acto de servicio al
otro, un vínculo psicológico-afectivo y un costo económico involucrado, que es
asumido por quien cuida, por diferentes motivaciones”. Esta es a mi juicio una
importante distinción entre el “cuidado” en general y el “cuidado de personas
en situación de dependencia”, a lo que deben apuntar las políticas públicas a
resguardar. Todos somos sujetos que requieren de cuidado en algún momento de la
vida, además de potenciales cuidadores, pero es diferente cuidar de una persona
dependiente por un periodo prolongado de tiempo. Considero entonces, que una
definición del cuidado de personas dependientes, involucra a dos partes, tanto a
los sujetos que son cuidados y a quienes ejercen la acción de cuidar, así quien
cuida es un prestador de un servicio de cuidado y quien lo recibe es el
receptor, pero un receptor que no puede cuidarse a sí mismo por diferentes
motivos, desde ser un bebé o niño pequeño, hasta por encontrase en situación de
enfermedad o discapacidad. Quien cuida lo hace por una decisión propia y quien
es cuidado acepta recibir esta prestación porque lo precisa, es una necesidad
vital. Las motivaciones del cuidado pueden ser muchas, desde amor, altruismo,
solidaridad, culpa, moralidad, necesidad de ingresos económicos, entre otros,
sin embargo, siempre quien cuida está asumiendo un papel clave para la vida de
quien requiere del cuidado. Los sujetos que demandan de cuidado tienen el
derecho, en cuanto son ciudadanos, de recibir cuidado en su situación de
dependencia, la que puede ser permanente o temporal; y quienes cuidan, tienen
derecho a ser reconocidos/as en su labor de cuidar como una contribución social
y económica a la comunidad. Si bien el cuidado lo puede brindar el Estado o una institución, lo hará a a través de sujetos que cumplen el rol de cuidador/a.
¿Por qué es importante tener claro cual es el concepto de cuidado que manejamos los profesionales? Porque es desde este concepto donde nos paramos para intervenir y en el caso de quienes tienen el rol de definir las políticas públicas es desde este concepto desde el cual se construirá una política que incidirá directamente en la calidad de vida de las personas destinatarias. No da lo mismo el concepto de cuidado, no es igual un enfoque sanitario que uno socio sanitario o uno integral e interdisciplinario. Lo mismo ocurre en las capacitaciones al personal que cuida, cuando hablamos de formar a cuidadores/as ¿Desde que concepto de cuidado estamos enfocando la capacitación? Esto es clave.
Quiero para ir cerrando hacer referencia a algo que me parece interesante y que creo no tiene que ver con la etimología de la palabra cuidados que viene de "cogitare" o poner interés; esto es algo que vi recién al escribir "cuidados": Cuida -dos: CUIDAR implica a DOS: Quien cuida y quien es cuidado. No olvidemos eso cuando trabajemos con mayores que requieren de Cuida-dos, no pongamos solo el énfasis en la intervención con el mayor que requiere cuidado, sino que pensemos en su cuidador/a, quien generalmente es una mujer que ha sido invisibilizada, ya que se ha naturalizado su rol sin contemplar que requiere de apoyos.
Para finalizar quiero poner énfasis en que recibir cuidados en la vejez, en la dependencia física o psicológica, en la enfermedad o en el final de la vida es un DERECHO y, por lo tanto, debe ser garantizado, no podemos seguir delegando a la mujer la responsabilidad de cuidar sin contemplar que más allá de los apoyos al cuidado, se debe considerar que es el derecho que todos y todas tenemos a ser cuidados en un momento de la vida, tanto cuando somos bebés, como cuando estamos enfermos o somos mayores. No perdamos de vista la protección a la dependencia y los derechos humanos.
Existen muchos mitos y prejuicios en la sociedad actual en torno a las personas mayores. Estos mitos tienen relación con las imágenes culturales que priman en las diversas sociedades acerca de los viejos y de la etapa de vejez. Estas imágenes o estereotipos se ven reflejados tanto en la cotidianidad, como en los medios de comunicación, el arte, la literatura, el cine, y las diversas expresiones de la época en que vivimos. Muchas veces estas imágenes no son cuestionadas, ni existe una reflexión sobre ellas, simplemente son, y se aceptan como verdades. Si se toman, por ejemplo, diversos comerciales que hoy aparecen en televisión y donde se muestra una representación de los mayores, se puede observar cual es la imagen que los medios quieren vender al público, y que muchas veces nada tiene que ver con la realidad. Siendo este tema un interesante debate, la publicidad solo muestra un momento social muy breve, pues varía constantemente, es por esto que la autora del presente ensay...
Felicidades por esta entrada. Me ha parecido muy intteresante. Acabo de volver del viaje geroasistencial que Inforesidencias.com ha organizado para que profesionales de atención a mayores de España conozcan el sistema sueco de atención a la tercera edad. Creo que es bueno conocer cómo funcionan otros sistemas de cuidado en residencias, centros de día y ayuda a domicilo y lo hemos conseguido. Nos ha gustado mucho un centro en el que atienden en Estocolmo a personas mayores de habla española.
ResponderEliminarJosep que bien. Claro hay que ver modelos de otros países, siempre es bueno ampliar la mirada, en Chile somos principiantes y miramos mucho a España, de hecho trabajo con una española de Madrid en todo lo que es contenidos de cursos de cuidados, y ahora estos días también he estado trabajando en un proyecto con 2 profesionales de Barcelona, ustedes nos llevan años de ventaja en la materia. Acá en Chile lo único que hay desde el Estado es un programa que es a nivel pequeño al que le falta mucho muy pulirse, y por lo mismo, en base a la experiencia haciendo capacitación para las asistentes de atención a domicilio me surgió la necesidad de pararse y mirar epistemológicamente los programas de atención que se instalan, desde la definición de cuidado que queremos abordar que es lo básico para saber en qué temas capacitamos y que podemos pedir luego a las cuidadoras que den como prestaciones. Acá aún está muy separado lo social de lo sanitario no hay programas sociosanitarios realmente, o son de salud o son sociales, hace falta eso. Gracias por leer mi entrada. Me cuentas como les va con el modelo de Estocolomo, espero algún día poder realizar una pasantía en España para conocer los centros de atención a mayores. Un saludo desde Chile.
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